El consejo que quiero darle a todo aquel que sufra de un trastorno de ansiedad

Me diagnosticaron con un trastorno de ansiedad generalizada y después de muchos intentos y terapia, he logrado estar mejor. Hace 5 meses que no tengo ataques de pánico y que las cosas ya no me ponen tan ansiosa como antes. Quiero que este escrito sea la luz al final del túnel, porque alguna vez yo también pensé que no habría más luz.

Supongo que vivir con ansiedad es algo más complejo porque no es algo obvio y porque, si nunca le dices a nadie lo que te sucede, la verdad es que podrías pasar por un ser humano funcional al que no le pasa nada. Pero, ¿qué pasaría si la ansiedad fuera más evidente, como una marca de nacimiento o como algo que físicamente nos hiciera diferentes? ¿nos verían los demás de otra forma? No digo que necesitemos esta atención para poder seguir viviendo, pero de vez en cuando, sería mucho más sencillo esto que explicarles a nuestros seres queridos el tormento que llevamos por dentro.

Vivir con ansiedad hace que una vida normal se convierta en algo más difícil de sobrellevar: los días son más largos cuando sufrimos de estas crisis y parece que no hubiese nada en el mundo que pudiese hacer que se detuviesen. No importa cuantas veces nos digan que seamos fuertes, que intentemos ser más felices, que intentemos ver lo irracional de nuestros miedos; la ansiedad sigue ahí y es parte de nuestra vida y de nuestras experiencias. Muchas veces nos hace que buscar validación externa, esperando que sean los demás quienes nos recuerden que valemos la pena y que somos importantes.

A menudo, lo único que necesitamos de nuestros seres queridos es que nos recuerden que están ahí para nosotros y que no se irán a ningún lado, sin embargo, la mayor parte del tiempo sentimos que esto es mucho pedir. Gran parte de la ansiedad se relaciona con luchar contra el miedo del abandono. En casos extremos terminamos sintiéndonos poco importantes, confundidos, perdidos y totalmente solos cuando la verdad es que en la gran mayoría de los casos estamos rodeados de personas que nos aman. La ansiedad no nos permite verlo.

Si es que puedo darle un consejo a alguien sufriendo de ansiedad es este: busquen la ayuda que crean que sea necesaria lo antes posible. Quizás es un terapeuta, quizás es un libro de auto-ayuda, quizás simplemente es hablar con alguien al respecto. No te confíes de los buenos períodos, no decidas cancelar tu cita con el terapeuta porque todo parece ir bien ahora: permítete sanarte, permítete recibir terapia.

Date cuenta que realmente tu vida no tiene porqué ser así, esta no es la vida que vivirás para siempre, este no es el final de la historia, no tiene que serlo.

No te diré que será sencillo porque no lo es, pero te diré que no es imposible y que muchas veces tenemos más personas de las que creemos dispuestas a ayudarnos. Así que este es mi consejo para ti: no tienes porqué aceptar vivir con ansiedad y si bien muchas veces el cambio y la inestabilidad son nuestros peores miedos, de vez en cuando es bueno recordar que irónicamente son estos mismos elementos los que nos permiten adentrarnos en el camino que nos lleva a acabar con este trastorno.

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