Conoce a los Heyoka: las personas que supuestamente tienen más empatía que cualquier otro ser

Para nadie es un secreto que en el mundo existen personas con altos niveles de empatía que coexisten, de una forma un tanto extraña, justo al lado de seres que no poseen ni una sola gota de inteligencia emocional. A mi juicio, el primer grupo le entrega al mundo y sus sociedades un balance muy positivo y necesario gracias a la forma exacta y perfecta en la que siempre logran ayudar a quien más lo necesite y tener las palabras justas.

Sin embargo, a menudo ser una persona con altos niveles de empatía puede acabar por convertirse en una “maldición” que te impide dejar de absorber la energía de los demás y que hace que sea dificultoso concentrarte en tus propias metas y necesidades.

Lo interesante de este tema es que según una revista (Curious Mind Magazine) lo que acabo de describir es sólo la empatía clásica que algunas personas experimentan. Ellos argumentan que por el mundo caminan seres con niveles de empatía aún mayores y que, debido a su comportamiento, generan más incomodidad que bienestar, al menos ante una primera mirada.

Se trata de los Heyoka, un tipo de persona con altos niveles de empatía que funcionan como espejos para todo aquel que se les acerque. De esta forma, permiten que los demás puedan apreciar sus malas características al proyectarlas en los Heyoka, contribuyendo (supuestamente) al crecimiento espiritual de las personas.

Algunas de sus características más predominantes son las siguientes:

  • Tienen comportamientos molestos que pueden irritar o frustrar al interlocutor
  • Devuelven la misma energía que les entregan y, de esa forma, permiten que la persona que les habla se sienta bien o mal dependiendo de su comportamiento.
  • Su función es ser un espejo de nuestro comportamiento y malos hábitos.

Se cree que los Heyoka son un regalo de la vida que nos permite mejorar y crecer como personas. Sirve aprender de ellos, especialmente si somos individuos acostumbrados a culpar al sistema de nuestros fracasos. Eso sí, el único vacío que queda en torno a la definición entregada por la revista es que no entrega claves para diferenciar a una persona realmente molesta de alguien que busca ayudarte a crecer. Supongo que tendremos que confiar en nuestra intuición para ello.

Lo leí en Curious Mind Magazine.

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