La intrigante razón por la que leer poesía le hace tan bien a tu cerebro

Leer es un pasatiempo que muchos disfrutamos, sin embargo, me atrevería a decir que la mayoría preferimos la ficción o incluso las biografías antes que adentrarnos en un libro de poesía. Digo eso porque yo antes solía tener esas preferencias y creía que la poesía era sólo para gente demasiado profunda con mucho tiempo para quedarse mirando una sola palabra y tratando de adivinar su oscuro y secreto significado.

Sucede que no toda la poesía es igual y que la buena poesía, o al menos lo que a mí me parece bueno, en general tiene una profundidad que se relaciona con los sentimientos e imágenes que se transmiten a través de palabras simples escritas con un estilo especial.

Jack Gilbert o Warsan Shire son, a mí parecer, dos autores que lo reflejan muy bien.

Pero leer poesía no sólo le hace bien al alma y, de hecho, es mucho más que un espacio donde dejar fluir las emociones con el propósito de compartir algo que te importa o sanarte de situaciones dolorosas y extrañas. Al menos así parece indicarlo un estudio de la Universidad de Exeter.

La razón por la que leer poesía le hace tan bien a nuestro cerebro es la misma razón por la que no salimos de casa sin audífonos: nuestro cerebro reacciona ante la poesía de la misma forma que reacciona ante la música, teniendo un impacto tremendamente positivo en nuestras mentes.

Según el estudio, leer poesía, al igual que escuchar melodías que nos gustan, provoca que el cerebro se vuelva más activo en sus centros emocionales. Lo más curioso de todo es que los sujetos del estudio, 13 personas con grados en literatura inglesa, no demostraban la misma actividad neuronal al leer textos de ficción o cualquier otro estilo. Es decir, sólo la poesía era capaz de generar que sus ondas cerebrales se comportaran de esta forma tan particular.

Una de las razones puede ser que, tal como cuando enciendes tu reproductor de música, leer poesía abre un espacio hacia la reflexión personal, así como también a la posibilidad de mirarnos y analizarnos a nosotros mismos y pensar en las cosas que nos han pasado en el último tiempo.

Así que si le tienes miedo a la poesía, este es un buen momento para investigar autores que podrían gustarte. No sólo será una experiencia gratificante: tu cerebro se alegrará de tener acceso a este tipo de estimulación.

Leí una versión extendida sobre el tema en Bustle.

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