Perdí 14 kilos en 8 meses. Esto es lo que como todos los días

Quiero partir diciendo que en la actualidad mis necesidades calóricas son un poco diferentes a las del resto pero que en 2010, cuando perdí 14 kilos, mis necesidades eran como las de cualquier otra persona. Hoy en día entreno para media maratón y soy vegetariana, pero en ese entonces no hacía mucho ejercicio y estaba tratando de dejar de comer carne. 

Mido 1.55 mt por lo que en 2010 cuando me subí a la balanza y vi que pesaba 62 kilos, supe que estaba un poco pasada, especialmente porque no estaba comiendo bien.

Estaba en mi segundo año de universidad y el estrés me producía ganas de beber café con mucha crema y comer muchos dulces todo el día. El peso no siempre indica si estamos bien o mal de salud pero, en mi caso, todo ese peso extra tenía que ver con una mala nutrición y un estilo de vida muy sedentario. Ese año comencé a ir al gimnasio y a entrenar cuatro días a la semana. En ocho meses conseguí perder 14 kilos y aunque hoy en día peso un poco más gracias a la masa muscular, estoy feliz con mi composición física. En la actualidad sigo comiendo muy parecido, jamás me muero de hambre (considero que sentir hambre constantemente no es sano) y rara vez cuento calorías.

Han pasado siete años y no he vuelto a ganar el peso perdido. Esto es lo que como cada día para asegurarme de tener la energía suficiente para trabajar, moverme y vivir la vida que quiero:

1. Un sandwich

Antes solía partir mi día con avena, pero ahora me gusta más comer eso como snack. Suelo comenzar mi día las 5 am y a eso de las 5 y 40 siempre como un sandwich que lleva aguacate, tomate, setas, pimentón, lechuga y, de vez en cuando, huevo. Me gusta comenzar el día con algo que sea salado y tenga vegetales, y como sólo una persona loca comería ensalada por la mañana, mi solución es un sandwich. Esto lo acompaño con un té.


2. Avena con chía y frutos secos

Este es mi snack favorito aunque a veces también me gusta comer pudín de chía que, básicamente, se prepara mezclando dos a tres cucharadas soperas de chía con tu leche favorita. Queda como un pudín y le puedes añadir la fruta que más te guste. Actualmente prefiero mezclar avena con unas cucharadas de chía y frutos secos. Lo endulzo con estevia o miel y lo preparo con agua o leches vegetales.


3. Huevos revueltos

A veces prefiero comer huevos para el desayuno o incluso durante la tarde y, en general, eso significa huevos revueltos con tomate y setas en mi pan de siempre. Además, es una buena forma de conseguir proteína si veo que no he comido tantos gramos durante el día.


4. Aguacate

El aguacate es el rey de mi refrigerador y me gusta añadir al menos una pequeña porción en casi todas mis comidas. Mi ensalada del almuerzo siempre lleva una porción generosa. Además, entrega grasas saludables y mucha fibra.


5. Una ensalada con al menos cinco ingredientes

Como ensalada todos los días al almuerzo pero no creo que sea la ensalada promedio. Me gusta añadirle carbohidratos también, como cus-cus, quinoa, pasta integral, arroz integral o legumbres. En general se compone de lechuga, tomate, zanahoria, aguacate, pasta integral y alguna legumbre (los frijoles negros son mis favoritos). La porción va de acuerdo a mi hambre y tamaño y siempre me deja con mucha energía.


6. Sopa de vegetales

Llego a mi casa a eso de las 6 de la tarde y me gusta preparar sopas para la cena. Mezclo los vegetales que tenga disponibles en el refrigerador y preparo una crema de vegetales que suelo acompañar de quinoa, legumbres u otro sandwich con pan integral si tengo mucha hambre.


7. Carbohidratos

Sí, mi dieta esta llena de carbohidratos pero le hacen bien a mi cuerpo. Amo comer fruta, especialmente las más dulces, vegetales, pan, granos integrales, pasta integral y, por supuesto, legumbres y quinoa. Todos esos alimentos aportan carbohidratos, pero lo hacen de forma que el cuerpo pueda nutrirse y mantener sus niveles de energía a lo largo del día.

Mantener la energía es, lo creas o no, la clave para no sentir deseos de comer snacks azucarados todo el día y la forma más sencilla de dejar de llegar a casa con mucha hambre a comer todo lo que encuentres. La clave está en comer bien y nunca permitir que tu cuerpo pase hambre.

*Consulta a tu nutricionista antes de realizar cualquier tipo de cambio en tu alimentación.

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