Prestó su vientre a otra mujer para que pudiera ser madre. Compartió su experiencia en una publicación de Facebook

Mel Homan trabaja como enfermera. Es australiana, madre, esposa y jamás ha tenido problemas para quedar embarazada. Sin embargo, cuando se dio cuenta de que para otras mujeres el tema de la maternidad era completamente diferente, quiso ayudar de una forma especialmente radical. Mel decidió comenzar a “prestar” (si se puede decir así) su útero para que otras mujeres pudiesen cumplir este gran sueño: convertirse en madres.

La experiencia es inusual y hasta dura y fue eso lo que la motivó a compartir su inusual experiencia en una publicación de Facebook que con más de 1.400 compartidos se ha vuelto viral.

La puedes leer, junto con un traducción, acá:

“Hace algunas semanas di a luz a un bebé. Esta soy yo tomándolo en brazos. Era perfecto: un bebé recién nacido que lloraba y que fue sacado desde mi interior para ser puesto en los brazos de su madre. Esos brazos no eran los míos, ella está a mi lado en la fotografía.

Soy la madre sustituta y él es el segundo bebé que he puesto en los brazos de otra madre.

Ser mujer es mucho más que sólo tener hijos pero para muchas mujeres ser madre es lo más importante, el rol que más satisfacción les dará. Usualmente se espera que las madres lo hagan todo y que muestren lo fácil que es, pero no es sencillo.

He aprendido que no siempre es sencillo convertirse en madre. Una de cada cinco parejas tienen problemas de fertilidad. En mi caso, embarazarse era sencillo. Nunca se me ocurrió que para los demás no fuese sencillo. Mientras trabajaba como enfermera, un día me encontré con una mujer llorando. Estaba devastada después de que la nueva ronda de inseminación artificial a la que se había sometido hubiese fallado. Todo lo que quería era ayudarla.

Primero, doné mis óvulos a una mujer que llevaba 13 años intentando quedar embarazada.

Hasta ahora, han nacido 18 niños con esos óvulos donados.

La semana pasada fui a una charla de feminismo en la universidad. Fue en el momento justo, un curso que me enseñó las cosas increíbles que pasan cuando las mujeres nos unimos. A través del apoyo que le he dado a otras mujeres en su infertilidad me he visto asombrada ante la fuerza y determinación de estas mujeres. Veo su miedo, su tristeza y también su esperanza y emoción mientras hacen planes después de los múltiples abortos espontáneos que han sufrido a lo largo de las inseminaciones artificiales. Sus sueños de abrazar a sus bebes, el saber que pronto se podrán unir al grupo de mujeres son madres o a las mamás que van al colegio por sus hijos.

Son fuertes y valientes y están determinadas a seguir adelante, incluso si tienen miedo de vivir la decepción una y otra vez. Para muchas, su perseverancia les ha dado lo que esperaban. Ahora son madres que reciben un collar hecho de fideos para el día de las Madres, tal como yo. Pero no fue sencillo.

Quizás no es posible cambiar el mundo, pero puedes darle el mundo a alguien y cambiar su vida”.

Realmente creo que su visión está llena de compasión y empatía, algo difícil de encontrar en casos extremos como estos donde se da todo sin esperar nada a cambio. Claramente es un ejemplo que podemos aplicar en diferentes áreas de nuestra vida y que, de seguro, podrían hacer del mundo un mejor lugar. La empatía siempre logra eso.

Lo leí en Cosmopolitan.

Nota: digo prestó y no “rentó” porque no hay evidencias de que la mujer haya recibido dinero para llevar a cabo esta acción.

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