Terror en el metro de Chile: lo que sucede cuando vives un acoso callejero a la vuelta de la esquina

Constanza Díaz es estudiante de una de las universidades más prestigiosas de Chile. Debido a que su universidad queda cercana a una estación de metro, ella suele movilizarse usando este medio de transporte y jamás había dudado mucho sobre si subirse al vagón o no. Parecía un transporte como cualquier otro y hasta seguro. Eso, hasta que vio vulnerada su seguridad de la forma más horrible posible por un hombre desconocido que decidió acosarla, seguirla hasta las cercanías de su hogar e incluso atreverse a preguntarle “cuánto le cobraba” haciendo alusión directa a un acto sexual.

Para ella, todo comenzó en el metro:

“Hoy me venía a mi casa de la universidad, salí a eso de las 11:20 me dirigí al metro, venían asientos libres y me senté… A la altura de mirador se sube un tipo y se para al lado de donde estaba sentada, tenía al rededor de 24 años y iba con unos audífonos grandes, no le puse mucha atención iba leyendo y con el celular en la mano. En la combinación caché que en algo raro andaba… Caminaba muy cerca de mi, me miraba y si caminaba más lento él también lo hacía. Dije chucha este me quiere robar el celular o la mochila porque se cachaba que anda con el computador…
Tomé el metro con dirección a Tobalaba, no iba lleno y el tipo se quedo parado muy cerca mío, yo me corría y el se intentaba quedar pegado a mi… Le dije: ¿te podís correr un poco? porque ya era mucho lo cerca que estaba, el tipo me mira y se rié, me enchuché y me corrí caminé hasta la puerta siguiente”.

Fue allí que ella se dio cuenta que algo más sucedía y se decidió, desesperada, a buscar ayuda:

“Llegué a mi estación de metro y el tipo se baja, seguía caminando al lado mío como si fuera un gran conocido… Pasé al carrito de las sopaipillas, onda para cachar si se iba y solo era que yo estaba perseguida o pasándome rollos, se quedo parado mirándome apoyado en la pared… Empecé a hablar con amigos que podían estar cerca y la mayoría estaba en clases, me dijeron habla con el guardia; le dije: alguien me esta siguiendo y estoy sola, me puede ayudar?… LA guardia, digo la para recalcar que era mujer me dijo: no puedo hacer nada, pero te digo algo niñitas como tu no tienen que andar solas y siguió conversando animadamente con su amiga LA guardia dos… Como no había nadie salí del metro comiéndome mi sopaipilla, para parecer lo más normal posible y eran dos cuadras que tenía que caminar para llegar…”

En este punto de la historia es totalmente DESCONCERTANTE el actuar de dos mujeres que se negaron a intervenir y que para colmo respondieron con comentarios que perpetúan la cultura de violencia de género en la que vivimos. Constanza tuvo que decidirse a caminar, sabiendo que el hombre la seguiría:

“El tipo iba atrás mío, yo iba con los dos audífonos pero sin música y empiezo a escuchar como me dice pero porque te alejai de mi? podemos conversar un rato? como una mina tan bonita como tu anda sola? estai pololeando que no me pescai? como no le respondí se acercó más y empezó con frases como ahora te haces la difícil, se nota que eri de la católica, todas las maracas como tu son iguales y ese tipo de cosas por una cuadra… Llegue al semáforo y se acerco por atrás me dijo al oído te invito a mi casa, cuanto me cobrai? sentí su respiración en mi oído… Me paralicé y me empezaron a caer la lágrimas, seguí caminando pero esta vez más rápido, empecé a correr y el tipo venía detrás. Llegué a la puerta del condominio y le conté al guardia, le señale al tipo para que tuvieran cuidado”.

La vivencia de Constanza, tristemente, no es nueva. Son cientos las mujeres que cada día deben caminar con miedo hacia sus hogares y somos muchas las que vemos con un poco de preocupación la llegada del invierno, donde las tardes se hacen oscuras y largas y caminar con las llaves en la mano y apurando el paso parece ser la mejor de las opciones.

Su deseo de contar su historia pasa por las ganas de crear consciencia respecto a la violencia a la que nos vemos expuestas. De hecho, Conny incluso quiso subir una fotografía mostrando cómo andaba vestida ese día, para callar a todos aquellos que se escudan en la estupidez de “pero te vestiste para provocar”.

“Lo único que me queda por decir es, dejemos de ignorar este tipo de situaciones (sobretodo mujeres) porque ahora me pasó a mi pero le puede a cualquiera, yo tuve suerte pero hay muchísimas mujeres que no viven para contarlo”.

Puedes ver la publicación original en su Facebook acá. Si quieres compartirla no dudes en hacerlo.

También quisimos saber cuál era su visión respecto al machismo y la sociedad patriarcal que siguen permitiendo que estos abusos sucedan:

¿Cómo crees que el machismo y las visiones de mundo que lo avalan ayudan a que estas cosas sigan pasando?

R: Creo que el machismo y la visión que tiene Chile con respecto al feminismo avalan completamente este tipo de conductas hacia las mujeres porque la mujer [se ve como] símbolo de vulnerabilidad y de inferioridad. Vivimos en un país que se trata de dar relevancia a las mujeres pero las medidas no son suficientes para todo lo que realmente pasa en las calles día a día.

¿Qué le dirías a todas esas personas que siguen poniendo la excusa de la vestimenta como una forma de explicar las razones por las que somos acosadas?

R: Con respecto a la vestimenta, siempre tuve un dilema con esto porque toda mi familia y cercanos desde muy chica hacían que cuidara mi vestimenta “para que no me pase nada”… Creo que sigue pasando en muchas familias por protección pero esto es un incentivo para que las personas puedes justificar el acoso por la vestimenta. A las personas que se avalan en esto podría decirles que no se puede coartar la libertad de la mujer a vestirse libremente por miedo a ser vulnerada, es como la frase “no nos enseñen a prevenir violaciones, sino que enseñen a no violar”

¿Habías vivido algo como esto antes?

R: Uno como mujer siempre vive abusos a lo largo de su vida, típico que pasas por una construcción y lo más suave que te gritan es “mijita rica”, sé que muchas mujeres entienden a lo que voy (no me gustaría entrar en detalles, no quiero revivir momentos).

¿De qué formas crees que podemos cambiar el actual sistema y darle más esperanza a las generaciones futuras?

R: Con más educación, con tratar de no normalizar conductas que atentan contra la mujer… Creo acabar con cosas tan pequeñas como las típicas frases “la feminazi”, “como si es normal que me revise el celu” y en realidad varias que se repiten… Yo creo que todo va en la educación que de por si segrega y el tema de la normalización que en Chile es muy fuerte.

¿Por qué crees que la gente sigue negándose a decir que el machismo y el patriarcado son los culpables de este tipo de violencia? ¿por qué genera tanto miedo hablar de feminismo?

R: Creo que el feminismo llego como algo nuevo y la mayoría de las veces en que llegan corrientes nuevas en un país tan cerrado y “liberal” como es Chile estas cosas aún chocan. Para mi estos ideales se ven como una amenaza ante el patriarcado. Para la parte de las personas que se niegan a que el machismo es el culpable de abusos es porque o están desinformados o pertenecen a él.

 

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