Todos sabemos que meditar hace bien. Lo que no sabemos es la forma en la que cambia nuestro cerebro

A este grupo de personas les tomó sólo ocho semanas volverse más inteligentes y sentir menos estrés.

A la hora de hablar de meditación, todos somos culpables de publicar artículos al respecto en nuestras redes sociales, prometer que comenzaremos a meditar diariamente y finalmente nunca llevarlo a cabo. La excusa más común es que no tenemos tiempo y aunque sabemos que sólo necesitamos cinco minutos para hacer una gran diferencia, seguimos prefiriendo meternos a Instagram sólo una vez más antes de seguir trabajando.

Es cierto que cuesta formar nuevos hábitos, pero eso no siempre es imposible, especialmente si tenemos una buen razón para esforzarnos un poco más. Es por eso que probablemente te interesa saber que la meditación no sólo le hace bien al alma: también te podría ayudar a ser más exitoso y desenvolverte de mejor manera en diferentes áreas. La razón es simple: según Sara Lazar, neurocientífica que trabaja en el Hospital General de Massachusetts, meditar puede cambiar completamente nuestro cerebro.

En el caso de Lazar, ella comprobó los beneficios de la meditación en primera persona cuando, mientras entraba para la maratón de Boston, comenzó a sufrir de diversos dolores físicos. Su doctor le recomendó dejar de correr por un tiempo y realizar sesiones de estiramientos musculares, por lo que ella decidió inscribirse en clases de yoga.

Lo interesante fue que aunque no estaba muy interesada en la parte “espiritual” de la práctica, comenzó a notar que practicar yoga la mantenía más calmada, lo que provocó que pudiera desenvolverse de forma mucho más eficiente ante situaciones difíciles y que, eventualmente, comenzara a demostrar un mayor grado de empatía. Quedó tan impresionada que se decidió a realizar su estudio doctoral en el tema y lo que descubrió la dejó pasmada pero muy feliz:

“Tomamos un grupo de personas que nunca habían meditado antes, los dividimos y hicimos que uno de los grupos tomara un curso de 8 semanas que se basaba en reducir el estrés… Después de ocho semanas encontramos diferencias en volumen en cinco regiones diferentes del cerebro entre ambos grupos”.

Tal cual. El grupo que se había dedicado a meditar por sólo ocho semanas había experimentado, por ejemplo, un aumento en el hipocampo izquierdo, justo la región que se encarga del aprendizaje, la memoria y la regulación emocional. Adicionalmente también habían aumentado el volumen en un área de la corteza cerebral donde se producen neurotransmisores reguladores. Al mismo tiempo, el tamaño de la amígdala, la parte del cerebro encargada de transmitir ansiedad, miedo y estrés, se había empequeñecido considerablemente.

Es decir, después de ocho semanas no sólo eran más inteligentes y tenían un mayor poder de compasión: también sentían menos estrés, estaban menos ansiosos y podían trabajar bajo presión de forma mucho más efectiva.

Pero, ¿cuánto tiempo necesitas para conseguir estos efectos?

No mucho. De hecho, los sujetos que participaron en el estudio tomaron sólo una clase a la semana de 40 minutos, y como practicaban de diferentes formas, se estimó que cada uno de ellos meditaba durante un promedio de 27 minutos cada día. Si te parece mucho tiempo, toma en cuenta que probablemente puedes realizar esta meditación durante las tardes en tu camino del trabajo a casa.

¿No te parece una buena meta para 2017?

Lo leí en el Washington Post.

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